23 de octubre de 2008

Relato ganador 1er concurso de relato erótico "Diario de los tacones rojos"


He tenido la suerte de ser el ganador del 1er concurso de relato erótico "Diario de los tacones rojos". Aquí os lo dejo para que lo disfruteis los que aún no lo habeis leído...Ah y prometo una continuación muy pronto ;)


MASCARADA



Que duras son las mañanas para ir a trabajar…al menos ya es jueves,…lo único malo, los apretujones del metro en hora punta,…un roce que, a excepción de otros, la verdad no es nada agradable.
Estoy inmerso en mis pensamientos, el trabajo que me espera, el posible plan con los amigos para el fin de semana…hasta que de repente un perfume embriagador me despertó del letargo, me giro como puedo, repartiendo perdones por doquier, hasta que encuentro el origen de ese “segundo despertar” en la mañana. Una mujer, que seguramente no superaba los treinta y cinco, morena azabache, de unos ojos verdes pálidos que embriagaban aún más si cabe que su perfume. Tenía un rostro bastante proporcionado, enmarcado por una boca increíblemente sensual, carnosa y de un rojo oscuro que invitaba a ser mordida…sin duda era consciente de su atractivo y por qué no, de su magnetismo, que no dudaba en realzar. No tardó mucho en percatarse que la miraba…apenas me observó un momento para, posteriormente, continuar con su lectura,….intenté sin éxito ver que la tenía tan entretenida.
Durante varias paradas, apenas pude dejar de mirarla, hasta que de repente, el tren pega un pequeño y brusco frenazo y ella cae sobre mí al perder el equilibrio, golpeando mi pecho. Por un instante noto sus formas contra mi pecho, sin duda en sintonía con ese rostro que me tiene tan absorto, sin exuberancias, en su justa medida, proporcionada y de porte elegante, así como su ropa; un pantalón negro de vestir con blusa verde botella y zapatos de tacón a juego. Exquisita. Siento como ardo desde dentro…

-“Disculpa, no he podido agarrarme”-A continuación y como si se encontrase apurada muerde ligeramente su labio inferior. Siento que en ese momento todo el vagón y yo mismo nos inclinamos hacia ella-
-“No te preocupes, suele pasar con estos frenazos tan bruscos, lo importante es que no te cayeses al suelo o te golpeases”
-“Sí tienes razón, te agradezco que parases mi caída”.
-“No fue nada en serio, pasaba por aquí y…”-Dibujo una pequeña sonrisa, buscando un poco de complicidad…Entonces veo que sí, efectivamente me sonríe.
-“Bueno, me bajo aquí - Sus palabras me devuelven a la realidad-, nos vemos, pasa un buen día, ciao”
-“Gracias, tú también”-apenas consigo balbucear-

De nuevo una sonrisa mientras se aleja…Entonces miles de ideas pasan por mi cabeza, corre tras ella,…es tarde, las puertas se han cerrado….
Mi camino al trabajo es un devenir de reproches a mi mismo…Sin darme cuenta, llego a las puertas de mi edificio…
-¿Donde puse la tarjeta?-Indago en los bolsillos de la chaqueta-…hummm, que es esto…algo más aparte de la tarjeta hay en el bolsillo de mi chaqueta. Una sonrisa invade mi rostro…es una tarjeta, una invitación a una fiesta de máscaras para esta noche…debió ponerla ahí al caerse sobre mí en el metro…empiezo a pensar que fue premeditado.
El día en el trabajo fue eterno… solo podía pensar en nuestro encuentro, deseando llegar a casa…y…que cayese la noche.

La fiesta parecía de alto standing, al menos por el lugar, un pequeño palacete del centro, todo muy bien decorado con un cierto aire francés, siglo XVIII quizás. Los invitados, con trajes oscuros de firma ellos y ellas con vestidos largos de noche, todos con su correspondiente máscara…Y entonces caí,….¿Sería capaz de reconocerla?. ¿Y ella a mí?.Observé a las mujeres de la fiesta, pero no daba con ella, quizás no ha llegado o quizás no venga y todo esto ha sido una broma. Decido apurar la copa de Moët, como no, e irme…Mientras bebo, oigo un susurro en mi espalda….

-¿Me buscabas? .-Casi me derramo el champagne encima-. Me doy la vuelta y allí está, sonriendo, espléndida, con un vestido y zapatos rojos, largo, de generoso escote en pecho, pero sobretodo en espalda,…con una máscara muy peculiar, una sensual máscara de encaje negro que era una mezcla de maquillaje y algún tipo de henna o algo parecido aplicado sobre el rostro, todo entretejido que recordaba en parte a una tela de araña. Si había en ese momento una palabra para definirla era carnal.
-“La verdad que sí, te buscaba. Esto es algo sorprendente, la invitación, la fiesta…Ni siquiera se tu nombre…”
-“Mi nombre es Eva”-Tenía que tener nombre de tentación, pensé.
-“Encantado Eva, mi nombre es David”-Le besé cortésmente la mano, un detalle que debió parecerle divertido o quizás “diferente” pues sonrió.
Sin duda me sentía atrapado en la red entretejida de sus ojos, la deseaba…Ella debió percibirlo sin duda, me tocaba o rozaba simulando que no era premeditado, y siempre me hablaba muy cerca, de manera que más que hablar nos susurrábamos…
En un momento determinado apoyó su mano en mi pecho y espetó:
-“Tienes un corazón que late muy fuerte, intenso…”

No pude más, me abalancé besándola como si en ello me fuese la vida, agarrándola fuertemente de la espalda y las caderas, notando el calor que desprendía. Ella correspondía apretándose más contra mí agarrándose a mi espalda, casi arañando.
De repente me empujó contra una de las puertas del pasillo y me introdujo dentro, liberándome de mi chaqueta y abriéndome la camisa de un tirón seco. Dejé caer limpiamente sus tirantes y con ellos todo el vestido, mostrando desafiantes sus encantos. Mientras, esos verdes ojos aullaban a la noche a través de su máscara.
De nuevo me uní a ella, palpando cada instante de su cuerpo, devorado por un fuego que podría consumir toda la habitación en segundos…Ya sin la ropa, nuestras manos nos recorrían sin pausa, su altivo pecho y su entregado sexo se ofrecían sin reparos.
Pegados a la pared, ocultos, como dos bandidos enmascarados, la elevé como si de un altar se tratase y la hice mía. Sus cabellos caían sobre mí en cascada y los latidos de su corazón eran el ritmo de nuestra pasión desarbolada, agitados, rabiosos…Su respiración resonaba en mis oídos…queríamos más, nuestros brazos y piernas temblaban pero no cedían. Un grito ahogado yacía en nuestras gargantas…para romper a intervalos. Sentí derramarme entre sus piernas. El relámpago estremeció nuestros cuerpos para explotar en mil pedazos, arrastrados en esa dulce agonía, cegados por la luz de nuestros cuerpos, sin nada más,…rendidos al dulce Morfeo.

Desperté pero ella ya no estaba. Aún era de noche y los invitados abandonaban el lugar. Me vestí, con su olor en mi cabeza y su sabor en mis labios,…Eva…Sabía que seguramente ese no era su nombre…pero acaso importaba?
Me encaminé a casa dispuesto a dormir un poco…aún seguían resonando sus latidos en mi pecho…
-“Malditas llaves!,¿Donde están?...que….
Y allí estaba de nuevo en mi chaqueta….Sábado noche, mismo lugar….La decadente Roma…Tendré que buscarme una toga….

6 comentarios:

Los Tacones Rojos dijo...

Ummmm!!!!!!! El texto ya lo conocía, jajaja!! Es excelente, pero la foto me encanta, ya lo sabes tu bien... Cómo me conoces!! Mucho tiempo sin saber de tí! A ver si tengo un rato y te escribo. Todo bien? Muchos besos cielo!

Venus dijo...

Que rico!... con razón ganaste... simplemente exquisito...

Susy dijo...

Un premio realmente merecido..
Besos dulces..

Yaiza dijo...

La verdad que el premio es bastante merecido.
Bufff, menuda historia, que excitante!!
Suerte y sigue así.

Anónimo dijo...

woow, verdaderamente encantadora tu historia!

Merche (Campanilla... De Nunca Jamás) dijo...

Preciosa historia,me a encantado,no me extraña que ganaras el premio.

"Pegados a la pared, ocultos, como dos bandidos enmascarados, la elevé como si de un altar se tratase y la hice mía."
Simplemente genial. Besos